Oshoala, la reina de África que nunca se rinde

Asisat Oshoala lidera la tabla de máximas goleadoras de la Primera Iberdrola. La nigeriana suma ocho tantos y eso que Giráldez empezó apostando por Bruna como titular. Sin embargo, la reina africana nunca se rinde. Tuvo que plantar cara a sus padres para hacer lo que más le gustaba, jugar al fútbol, y ha superado todos los obstáculos para ser una leyenda de su continente.

Oshoala Barcelona
Oshoala celebra su gol contra el Atlético.
Aimara G. Gil (@AimaraGGil) | 10/10/2021 - 19:08h.

Asisat Oshoala nunca se rinde. Si algo define a la jugadora del Barcelona es persistencia. Y fe en lo que hace. Desde niña ha tenido que superar obstáculos para convertirse en una leyenda en África y una de las jugadoras más destacadas en Europa. Su camino no fue fácil ni lo está siendo. Llegó al Barcelona para paliar la falta de gol de las azulgrana en el mercado invernal de 2018 y, desde entonces, se ha ganado cada minuto sobre el césped con sudor y entrega. La llegada de Jenni Hermoso y el elenco de estrellas en la delantera parecía que le cerraba las puertas a la nigeriana, más con la irrupcción de Bruna Vilamala en el primer equipo. Sin embargo, seis jornadas después, Oshoala es la máxima artillera de la Primera Iberdrola y ya sabe lo que es marcar en el único partido de Champions de las azulgrana para abrir el marcador ante el Arsenal. Goles que le mantienen como titular a pesar del regreso de la madrileña y del buen momento de la canterana.

Giráldez apostó por Bruna Viamala en el primer partido de liga ante la baja de Hermoso. Oshoala salió en la segunda mitad pero no pudo ver puerta. El técnico le dio la titularidad a la africana en la segunda jornada ante el Betis y sí marcó. Un doblete que repitió una semana después ante el Valencia y cuatro días más tarde ante el Villarreal. Seis goles en cuatro partidos para demostrar que Oshoala nunca tira la toalla. Su buen momento le dio la titularidad y respondió con tantos Alavés, Atlético y Arsenal. Marca cada 47,7 minutos. La nigeriana está en racha, aunque sus números nunca han bajado. Con 18 goles el pasado curso en liga y 20 el anterior, Oshoala siempre da el nivel, nunca se rinde...

Sus padres no le dejaron jugar al fútbol

Asisat nació con un espíritu de lucha fuera de lo común. Un corazón indomable que soñaba y nunca dejaría de pelear por cumplir con sus sueños. Nacida en el seno de una familia musulmana y polígama tiene siete hermanos y convive con dos 'madres'. "Mis padres son comerciantes. Mi familia es polígama. Sé que en Europa esto sorprende, pero en mi país es una situación normal; en una sociedad musulmana el hombre puede casarse con más de una mujer. Lo vivo con naturalidad porque siempre lo he visto así. Mi padre tiene dos esposas, una de las cuales es mi madre. Tengo siete hermanos, dos de las cuales son hijas de mi madre y cinco de la otra mujer de mi padre", explicó en su día en al web del Barça. Una familia con creencias muy arraigadas que les costaba mucho ver a una chica jugando a un deporte 'de chicos': "De pequeña mis padres no me apoyaban para nada. La única persona que me apoyó fue mi abuela. Ya no vive, que su alma descanse en paz. Fue la única de la familia en apoyarme, incluso cuando mi madre o mi padre me querían pegar cuando yo salía a jugar", explicó en UEFA. "O me decían 'hoy no te vamos a dar de comer porque ha ido a jugar al fútbol cuando deberías estar haciendo otras cosas'. Ella fue la única persona en estar a mi lado. Me daba de comer y me decía 'que tu madre no se entere que te doy dinero'. Ahora que soy profesional me acuerdo de ella todo el rato. Ojalá aún viviera para verme, pero seguro que está muy orgullosa de mí", continuó.

Su lucha tuvo sus frutos. Logró entrar en un equipo tras años jugando en la calle y eso le llevó al FC Robo (2009-13) y después al Rivers Angels (2013-15). Pero lo que le cambió la vida fue el Mundial de Canadá 2014. Ya había jugado la cita mundialista anterior. Pero en esta era la líder del conjunto africano. Volvió a casa con la medalla de plata en el cuello y el Balón de Oro y la Bota de Oro bajo el brazo. Entonces llegó el sí de sus padres. "Creo que mis padres no me dijeron 'vale, te dejamos ser deportista profesional hasta después del Mundial Sub 20 (de 2014), donde gané el Balón de Oro y la Bota de Oro. Creo que fue uno de esos momentos en los que me sentí feliz de verdad porque me dijeron 'vale, ahora que nos hemos dado cuenta de tu talento no vamos a permitir que se eche a perder. Me dijeron que ése era el regalo que querían hacerme", relató.

Su Fundación y el apoyo al deporte femenino

"Ahora tengo una Fundación que básicamente se dedica a apoyar solo a las chicas. No es que no me preocupen los chicos, pero me parece que el entorno y la sociedad apoya más a los atletas masculinos que a los femeninos por lo que respecta al deporte", explicó. La creó en 2015 para ayudar a las niñas de su país, para que no vivieran lo que ella vivió: "Hace unos cinco años creé mi propia fundación, que básicamente alienta a chicas a seguir su sueño de ser profesionales. Sólo cogemos mujeres porque los hombres tienen más oportunidades. Hablo y juego con ellas, para darles más confianza y las ayudamos a encontrar algún club. Hemos asistido ya a unas 5.000. Es mi pequeña aportación a las niñas de Lagos".

"Pensad que, en África, si eres niña, es difícil jugar al fútbol y practicar deportes, en general. Muchas tienen los mismos problemas que tuve yo cuando era jovencita en el sentido de que sus padres no quieren que jueguen y no hay muchas opciones para las futbolistas. Les digo que no se rindan nunca, que sigan luchando y que sean ellas mismas. Que si aman el fútbol, que jueguen al fútbol donde sea. Si crees, un día los sueños se pueden hacer realidad", dijo en la web del club.

Oshoala es mucho más que una futbolista y una goleadora. Oshoala es un símbolo de lucha, un ejemplo de lo que es no rendirse nunca a pesar de los obstáculos. Y en el Barcelona sigue a lo suyo, como una hormiguita, trabajando y marcando goles en cada oportunidad que le dan.

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